La zorra y las uvas
Estaba una zorra con mucha hambre, y al ver colgando de una parra unos deliciosos racimos de uvas, quiso atraparlos con su boca.
Mas no pudiendo alcanzarlos, se alejó diciéndose:
- ¡
Ni me agradan, están tan verdes...!
Moraleja:
Nunca traslades la culpa a los demás de lo que no eres capaz de alcanzar.
La zorra y el león anciano
Un viejo león, incapaz ya de obtener por su propia fuerza la comida, decidió hacerlo usando la astucia. Para ello se dirigió a una cueva y se tendió en el suelo, gimiendo y fingiéndo que estaba enfermo. De este modo, cuando los otros animales pasaban para visitarle, los atrapaba inmediatamente para su comida.
Habían llegado y perecido ya bastantes animales, cuando la zorra, adivinando cuál era su ardid, se presentó también, y deteniéndose a prudente distancia de la caverna, preguntó al león cómo le iba con su salud.
-
Mal -contestó el león, invitándole amablemente a entrar.
-
Claro que hubiera entrado -le dijo la zorra-
si no hubiese visto que todas las huellas son de entrada, pero no hay ninguna de salida..
Moraleja:
Moraleja: Siempre advierte a tiempo los indicios del peligro, y así evitarás que te dañe.
La zorra y el cuervo hambriento
Un flaco y hambriento cuervo se posó en una higuera, y viendo que los higos aún estaban verdes, se quedó en el sitio a esperar a que maduraran.
Vio una zorra al hambriento cuervo eternizado en la higuera, y le preguntó qué hacía. Una vez que lo supo, le dijo:
-
Haces muy mal perdiendo el tiempo confiado a una lejana esperanza; la esperanza se llena de bellas ilusiones, mas no de comida.
Moraleja:
Si tienes una necesidad inmediata, de nada te servirá pensar satisfacerla con cosas inalcanzables.
La zorra y el espino
Una zorra saltaba sobre unos montículos, y estuvo de pronto a punto de caerse. Y para evitar la caída, se agarró a un espino, pero sus púas le hirieron las patas, y sintiendo el dolor que ellas le producían, le dijo al espino:
- ¡
Acudí a tí por tu ayuda, y más bien me has herido!
A lo que respondió el espino:
- ¡
Tu tienes la culpa, amiga, por agarrarte a mí, bien sabes lo bueno que soy para enganchar y herir a todo el mundo, y tú no eres la excepción!
Moraleja:
Nunca pidas ayuda al que acostumbra a hacer el daño.
La zorra y la careta vacía
Entró un día una zorra en la casa de un actor, y después de revisar sus utensilios, encontró entre muchas otras cosas una máscara artísticamente trabajada.
La tomó entre sus patas, la observó y se dijo:
- ¡
Hermosa cabeza!
Pero qué lástima que no tiene sesos.
Moraleja:
No te llenes de apariencias vacías. Llénate mejor siempre de buen juicio.
La zorra y el Labrador
Había un hombre que odiaba a una zorra porque le ocasionaba algunos daños ocasionalmente.
Después de mucho intentarlo, pudo al fin cogerla, y buscando vengarse de ella, le ató a la cola una mecha empapada en aceite y le prendió fuego.
Pero un dios llevó a la zorra a los campos que cultivaba aquel hombre.
Era la época en que ya estaba listo para la recolección del producto y el labrador siguiendo a la raposa, contempló llorando, como al pasar ella por sus campos, se quemaba toda su producción.
Moraleja:
Procura ser comprensivo e indulgente, pues siempre sucede que el mal que generamos, tarde o temprano se regresa en contra nuestra..
La zorra y el leñador
Una zorra estaba siendo perseguida por unos cazadores cuando llegó al sitio de un leñador y le suplicó que la escondiera. El hombre le aconsejó que ingresara a su cabaña.
Casi de inmediato llegaron los cazadores, y le preguntaron al leñador si había visto a la zorra.
El leñador, con la voz les dijo que no, pero con su mano disimuladamente señalaba la cabaña donde se había escondido.
Los cazadores no comprendieron las señas de la mano y se confiaron únicamente en lo dicho con la palabra.
La zorra al verlos marcharse, salió sin decir nada.
Le reprochó el leñador por qué a pesar de haberla salvado, no le daba las gracias, a lo que la zorra respondió:
- Te hubiera dado las gracias si tus manos y tu boca hubieran dicho lo mismo.
Moraleja:
No niegues con tus actos, lo que pregonas con tus palabras.
La zorra y el mono coronado rey
En una junta de animales, bailó tan bonito el mono, que ganándose la simpatía de los espectadores, fue elegido rey.
Celosa la zorra por no haber sido ella la elegida, vio un trozo de comida en un cepo y llevó allí al mono, diciéndole que había encontrado un tesoro digno de reyes, pero que en lugar de tomarlo para llevárselo a él, lo había guardado para que fuera él personalmente quien lo cogiera, ya que era una prerrogativa real.
El mono se acercó sin más reflexion, y quedó prensado en el cepo.
Entonces la zorra, a quien el mono acusaba de tenderle aquella trampa, repuso:
- ¡Eres muy tonto, mono, y todavía pretendes reinar entre todos los animales!
Moraleja:
Nunca te lances a una empresa, si antes no has reflexionado sobre sus posibles éxitos o peligros.
La zorra y el Perro
Penetró una zorra en un rebaño de corderos, y arrimando a su pecho a un pequeño corderillo, fingió acariciarle.
Llegó un perro de los que cuidaban el rebaño y le preguntó:
- ¿
Qué estás haciendo?
-
Le acaricio y juego con él -contestó con cara de inocencia-.
- ¡
Pues suéltalo enseguida, si no quieres conocer mis mejores caricias!
Moraleja:
Al que no está preparado lo delatan sus actos. Estudia y aprende con gusto y tendrás éxito en tu vida.